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viernes, 30 de julio de 2010

El uso y mal uso del agua en el hogar

Una de las principales causas del malgasto de agua en casa se debe a hábitos que no son siempre los más adecuados, como utilizar el lavavajillas cuando está vacío, bañarse en vez de ducharse y lavarse los dientes con el grifo abierto. Si añadimos posibles fugas, el despilfarro puede ser aún mayor. Revisa tus recibos.



¿Cuánto tiempo tardas en ducharte? ¿Tienes algún sistema de ahorro en tu cisterna del baño? ¿Pones el tapón del lavabo cuando te limpias las manos? Si en los dos últimos casos la respuesta es afirmativa... ¡enhorabuena! Estás contribuyendo a ahorrar agua sin traspasar las paredes de tu casa. En caso de que sea negativa, en Idea Sana EROSKI te proponemos unos gestos sencillos que te ayudarán a no malgastar este preciado bien. Y es que este líquido es un recurso al que estamos acostumbrados y del que a veces sufrimos carencias, sobre todo durante la época estival y en la franja sur de nuestro país, aunque en el Norte, no por tener más precipitaciones, está siempre garantizado su consumo.



El primer paso para saber si derrochamos agua en nuestro hogar es conocer cuál es el caudal real de la misma. Házte con un recipiente de entre cinco y diez litros y colócalo bajo el grifo durante medio minuto. A continuación, mide el volumen y el resultado lo multiplicas por dos. Habrás averiguado así el caudal por minuto.



Descarta las fugas

La mayoría de las campañas que fomentan el ahorro del líquido elemento apunta a un consumo irresponsable por parte de los individuos, a pesar de que no siempre es así. En ocasiones, las averías y las fugas pueden ser las responsables de este gasto extra, hasta el punto de llegar a provocar el derroche de 180 litros de agua anuales. Un despilfarro que se nota no sólo en el medio ambiente, sino también en nuestros bolsillos, por lo que debemos vigilar los medidores de consumo y leer con detenimiento los recibos, acciones que pueden ayudarnos a descubrir posibles fugas.



Una vez que hemos descartado las averías, lo ideal es instalar economizadores en grifos, duchas e inodoros. Con esta medida podemos ahorrar hasta un 40% del agua. En la actualidad, el mercado ofrece aparatos muy eficaces con sistemas de ahorro ya implantados, aunque en el caso concreto de los inodoros también hay trucos para mejorar su rendimiento, consistentes en reducir la capacidad de los tanques.

Un ejemplo de estos dispositivos ahorradores son los perlizadores, que sustituyen a los filtros habituales de los grifos. Su funcionamiento consiste en mezclar agua con aire para producir un chorro abundante y suave, de modo que se consigue ahorrar hasta un 50% de agua y energía. Los reductores de caudal son aparatos que se acoplan a las duchas, entre el flexo y el grifo, o entre la alcachofa y el tubo.

Por otro lado, el cabezal eficiente de las duchas sustituye al habitual por uno que produce un chorro abundante y suave, sin disminuir el confort. La doble descarga y los contrapesos forman parte también de esta familia de dispositivos. El primero es un economizador para cisternas que dispone de dos pulsadores para accionar la descarga. Uno de ellos suelta tres litros, y el otro, diez. Los contrapesos son economizadores pero se ajustan al mecanismo normal de tal manera que se acoplan a la válvula, cerrándola al soltar el pulsador o tirador.



Evita el malgasto

Implantar economizadores y descartar fugas es sólo el primer paso a la hora de fomentar el ahorro de agua en el hogar. A partir de este punto, lo mejor es recapacitar sobre una serie de hábitos cotidianos: si dejamos o no el grifo abierto mientras nos cepillamos los dientes, si llenamos la bañera hasta arriba, o incluso si paramos el agua mientras nos enjabonamos. Lo mejor es pasar a la acción mediante gestos sencillos. Descongela los alimentos sacándolos con suficiente tiempo de antelación para que no sea necesario recurrir al grifo. Además, conviene que nos acostumbremos a ducharnos en lugar de llenar la bañera. Son gestos que conviene revisar porque, aunque puedan parecer nimios, pueden provocar pérdidas de entre 20 y 40 litros de agua.

La lavadora y el lavavajillas forman parte de nuestra cotidianeidad y también de costumbres tendentes al malgasto. Al utilizar la lavadora es aconsejable que esté llena, así ahorraremos agua y también energía. Si vas a comprarte una nueva, opta por las de bajo consumo. En cuanto al lavaplatos, cada vez que lo utilizamos necesita, dependiendo del modelo, entre 20 y 40 litros de agua, una cantidad de la que debemos ser conscientes. Esta serie de técnicas y trucos nos permiten vivir de manera confortable sin que suponga una merma de la calidad y comodidad que tanto nos gustan. Otro aspecto que conviene que tengamos en cuenta es que el agua cubre el 80% de la superficie de la Tierra y tan sólo el 1% es agua dulce, destinada a usos domésticos, industriales, comerciales o turísticos.


                                                         agua 

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